Claudicar en Manhattan
por
Óscar Elía Mañú,
05 de Septiembre de 2010
(Publicado en La Gaceta, 5 septiembre 2010)
No se trata de lo que los occidentales crean
que significará para Nueva York la construcción de la mezquita de Manhattan. Tampoco se trata de lo que ellos
quieran que signifique. Ni de lo que piensan que
debe significar. Se trata
de lo que lo que significa y de lo que quieren que signifique históricamente la zona cero y la mezquita sus promotores. Olvidarlo es desenfocar el problema.
En cuanto a la intención, la construcción de la macromezquita islámica precisamente junto a la zona devastada por terroristas islámicos el 11 de septiembre no es casual sino causal. El promotor, Feisal Abdul, aseguró que el atentado era una respuesta a la política americana, y que los Estados Unidos eran culpables de más asesinatos que alQaeda. Penosas credenciales. Por si fuera poco, el mismo nombre, “Iniciativa Córdoba” rememora explícitamente la construcción a finales del siglo VIII de la Mezquita, tras la profanación y destrucción de la basílica de San Vicente Mártir. Edificada sobre un símbolo cristiano y occidental reducido a escombros, sobre suelo conquistado y hoy reivindicado por el islamismo, constituye un magnífico ejemplo para los norteamericanos.
El islamismo ni esconde sus intenciones respecto a las sociedades occidentales ni las disimula. No lo ha hecho Gadafi en Roma, no lo hace Ahmadineyad respecto a los judíos, y no lo hacen los promotores respecto a la mezquita. Es Occidente el siempre dispuesto a colaborar con los que, sin ocultarlo, buscan su destrucción. ¿Todo Occidente? No: dos de cada tres neoyorkinos se muestran contrarios a la mezquita; cifra similar a la de los norteamericanos, por encima del 70%. Enfrente, defendiendo el derecho e incluso las bondades de los promotores, buena parte de la élite cultural, mediática y política americana, con Obama a la cabeza. Es aquí, en las postmodernas clases dirigentes occidentales donde se encuentra el problema: si éstas claudican en Manhattan, el mensaje de rendición y debilidad impulsará a los enemigos de todos.
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